Aún
no os había hablado de uno de mis temas favoritos, los perros. Pero es
que en Dublín están tan bien, que casi no encuentro motivos para
hacerlo. Los dublinenses adoran a sus perros, los cuidan, los miman, en
cada esquina los puedes sorprender jugando con ellos, acariciándolos,
sonriéndoles... Son perros felices, no hay duda. Qué bien!
Definitivamente, el estado de los perros denota el nivel de desarrollo
de un país. E Irlanda es pura civilización.
El viejo puerto de Tánger, en plena remodelación Dicen de Tánger que cuando llegas en barco, de lejos, se ve blanca, pero cuando te acercas, en realidad es gris. Su cosmolita pasado internacional se desmorona ante los ojos impasibles de los tangerinos. Cuidar lo que no sientes como tuyo es algo que a todos nos resulta difícil. Las maravillosas fachadas blancas, de estilo hispano lusitano, se caen, literalmente, a trozos. Los rótulos de los antiguos establecimientos no se limpian desde que se fueron los últimos colonos. Sin embargo, la vida sigue bulliendo como no podría ser de otra forma, teniendo en cuenta la impresionante ubicación de la ciudad, asomada a una preciosa bahía natural que da la espalda al inhóspito océano para convertirla en "la más mediterránea de las ciudades atlánticas". El viejo puerto está en plena transformación. Tras la construcción del gran Tánger Med , junto a Melilla, se anuncia una gran reforma orientada a recuperar este espacio para el ocio ...
¡Por fin has encontrado un pais en el que los perros son realmente felices! Bien por los irlandeses!!!!
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