En Turquía, como buenos musulmanes que son, aman a los gatos, eso ya lo sabía. Estambul ocupa el puesto número 1 de forma indiscutible. Allí el ayuntamiento y la gente colocan casitas para gatos en cualquier esquina, con sus plásticos encima para que no se mojen cuando llueve y elevadas, aunque sea, sobre unos ladrillos. También les dejan cacharros con comida y agua, que cualquiera que pase va reponiendo porque en todas las tiendas venden bolsas pequeñas de pienso para gatos. En realidad, son los hombres mayores los que más se ocupan de ellos. Navegando en un blog de una viajera, hemos descubierto que incluso han hecho un documental, KEDI (gato en turco), que cuenta la vida de siete de ellos, con sus diferentes personalidades, por las calles de la gran ciudad. Es de 2016, lo ha dirigido Cyeda Torum y ya ha recibido las mejores críticas. Aún no lo hemos visto, sólo puedo dejaros en enlace al trailer (https://youtu.be/lKq7UqplcL8) p...