Kingfisher es la cerveza india que más se bebe por esta zona. Supongo que existirán otras pero aquí por el sur es la única que venden. Su logotipo es un martín pescador (que son más grandes que los nuestros, el otro día vimos uno) y su slogan "el rey de los buenos tiempos". Y me refiero a ella porque acabamos de volver de Anjuna y Vagator, dos playas al norte de Panjin, que en su momento fueron la cuna de las megafiestas hippies en la playa, las famosas raves que de aquí se exportaron al mundo entero, y el slogan parece hecho a medida para ellas. Buenos tiempos son los que vivieron estas dos poblaciones, y otras más de los alrededores también, por puro desbordamiento de lo que aquí pasaba, cuando hippies de todo el mundo llegaron aquí en los 60, en sus furgonetas, en busca de su paraíso en el trópico: miles de cocoteros, flores inimaginables, playas infinitas, buena temperatura todo el año, precios baratos (los más baratos que hemos encontrado hasta ahora: hemos dormido en una casa de huéspedes por 400 rupias, 5 euros los dos) y, por supuesto, drogas, drogas por todas partes. Eso pasó hace mucho tiempo pero nada más llegar, 50 años después de aquello, te siguen ofreciendo lo que quieras para fumar aunque por todas partes hay letreros que dicen "no a las drogas".
Hemos pasado dos días por aquí, caminando entre sus estrechas carreteras por las que ya nadie camina porque todo el mundo se mueve en moto, como en Formentera, descubriendo pequeños templos hindúes y grandes iglesias católicas devoradas por la vegetación. Sorprende el tamaño de las iglesias respecto a la población que aquí se encuentra, bajísima respecto a otras zonas de la India. La vida es tranquila en esta zona, no podría ser de otra forma. Y lo mejor ha sido descubrir que aún siguen viviendo algunos hippies de aquella época (pongamos los 70-80), ancianos con largas rastas, flacos, morenos, y otros que llegaron después y también se quedaron: moteros, artistas, esotéricos... Goa es su paraíso y el nombre sigue funcionando como un imán que no acertamos bien a imaginar su envergadura porque hemos venido en temporada baja pero que intuimos por la cantidad de alojamientos, pequeños restaurantes, bares, centros ayurvédicos, clases de cerámica, masajes, tiendas de piedras mágicas y demás entretenimientos posibles para los apóstoles de la Nueva Era que hemos visto.
Hoy salimos de viaje hacia Mysore, la ciudad del incienso, que tengo mucha curiosidad por visitar. Iremos en bus nocturno "de lujo", nos han dicho en la estación, "volvo con aire acondicionado", desde Panjim, donde hemos vuelto como núcleo de comunicaciones. Llegaremos a las 6 de la mañana y que la fuerza nos acompañe, a ver qué tal se nos da el lujo.













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