El viaje en autobús de Panjim a Mysore, donde ahora nos encontramos, resultó un infierno. Las 15 horas iniciales previstas para recorrer 700 kms se convirtieron casi en 18!. Salimos a las 15:30h y llegamos a las 09:00h. La carretera que en el mapa aparecía como una línea recta, en realidad era una sucesión de curvas infinitas, atravesando puertos de montaña, y la tal carretera "nacional" (la mejor disponible) tampoco era carretera porque más de la mitad del trayecto la hicimos por pistas de tierra llenas de agujeros, uno junto a otro, uno detrás de otro, uno más grande que el otro... Imposible circular a más de 20km/h en los tramos buenos.
A eso se sumaba el tráfico infernal, a todas las horas (ni siquiera de noche se redujo sino todo lo contrario), las vacas, perros, bicicletas, carros, motos, camiones, furgonetas y demás obstáculos se cruzaban en cualquier momento, en cualquier dirección, y las infinitas paradas que hacía el autobús para que subiera o bajara gente en cualquier lugar (aunque sólo una y de diez minutos para que comiéramos algo; de ir al baño ni hablamos, esconderse detrás de los chiringuitos de carretera fue la mejor opción que me ofrecieron a media noche, "sólo dos minutos" me gritó el chófer).
Dormir tampoco fue fácil. Conseguí quedarme traspuesta a ratos, abrazada a Mateo, quien, ya os lo podéis imaginar, hasta roncaba, ajeno a todas las incomodidades, con tres mantas haciéndole de cojines y almohada. No tengo una sola foto del viaje porque si me soltaba del brazo del asiento, al que iba sujeta con dos manos, habría podido salir disparada en cualquier bache.
ESTE ES EL TERCER COMENTARIO QUE HAGO, A LA TERCERA VA LA VENCIDA,LAS FOTOS SUPER BUENAS,OS MANDO UN ABRAZO
ResponderEliminarHola mami: pues este tercero sí que lo leemos! :) Estás hecha una campeona así que no te rindas! Muchos bsss
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