Hace un par de noches asistimos a uno de los espectáculos imprescindibles en la India, al menos en esta región en la que nos encontramos, Kerala. Son las danzas de Kathakali, sobre las que ya cantaba Franco Battiato, una tradición centenaria, específica de esta zona que, según nos cuentan, se remonta al siglo XVII, aunque la impresión que da al verlas es que son mucho más ancestrales.
Nosotros las vimos en el Kathakali Center de Fort Kochi, en el marco de una representación indudablemente adaptada para turistas que sólo duró tres horas, ya que las representaciones tradicionales, en el marco de celebraciones religiosas, se pueden llegar a extender hasta ocho horas o días incluso (que por nadie pase). Abren las puertas a las 17h, para que puedas asistir al proceso de maquillaje de los actores, todo hombres, por cierto. Durante una hora, sentados en el escenario, los actores protagonistas se maquillan a la antigua usanza, con productos naturales como minerales, pigmentos y pasta de arroz. También se colocan sobre la cara prótesis de papel para modificar sus caracteres y adoptar el aspecto de un león, por ejemplo. A las 18h, mientras los actores se vestían y se colocaban los impresionantes trajes y accesorios que luego lucirían, el presentador nos hizo una introducción de media hora para que entendiéramos un poco el kathakali, y menos mal que la hizo. Gracias a eso, lo disfruté muchísimo. Y a las 18,30 empezó la obra, dividida en varios actos que marcaban con un telón de colores que ponían delante del escenario dos hombres más. La historia era sencilla y no tenía mucho interés: que si una esposa humillada en público por un hombre malo es vengada por su marido, que termina dándole muerte al malo y cumpliendo la promesa que su mujer hizo ante el señor (y luego dios) Shiva de cubrir su pelo con la sangre del malvado.
El kathakali, en realidad, es una fusión de teatro y danza en el que sólo se utiliza la expresión corporal y sobre todo la facial para comunicar el texto, normalmente historias tradicionales extraídas de sus legendarios libros sagrados. Para ello, un actor nos introdujo a algunos de los códigos que usan, desde los movimientos superprecisos de los ojos, las mejillas, la boca, el mentón, el cuello, las manos... a los movimientos corporales que los acompañan, siempre con cascabeles en los tobillos de los actores. También nos explicó el código de colores del maquillaje, que te permite identificar a priori el carácter de los personajes: los buenos, los malos, los femeninos... Varios músicos de percusión en el escenario acompañan toda la acción y la animan, junto a un cantante que va recitando de fondo, como si de una letanía se tratara, lo que ocurre en torno al "diálogo" de los personajes, suponemos que para ayudar al público a entender lo que está viendo. En el enlace que os he dejado abajo lo explican mucho mejor. Yo sólo os puedo contar que, al principio, iba poco predispuesta, "espectáculo para guiris, esto será insoportable, será un muermo tipo teatro chino...", y aunque fue un poco todo eso, la verdad es que me lo pasé genial y descubrí una alucinante forma de comunicar sin usar la palabra en la que se ponía en valor la comunicación no verbal, que tan abandonada tenemos por las tierras europeas.
Para saber más:
http://orientalfirefusion.blogspot.in/2011/07/kathakali.html





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