Hoy mientras desayunábamos me ha pasado una cosa maravillosa que representa toda una cura de humildad para los "visitantes del oeste", como nos llaman aquí. El chico que nos servía el desayuno nos ha preguntado de dónde éramos, como hacen todos. Aquí el fútbol no les interesa nada, el deporte nacional es el cricket, así que cuando dices "Spain" ni parpadean, muchos no saben ni dónde está ese país. Pero el de hoy sí lo sabía, o le sonaba al menos porque con alegría me ha dicho "oh, sí, España, está en un continente... cómo se llama ese continente?...", Europa, le he dicho yo, al ver que se atascaba, y él ha repetido alegre, "sííí Europa!", con un tono que sonaba al nuestro cuando decimos "ah, sí, Samarkanda!". Lugares remotos, míticos, que nos quedan muy lejos y de los que no sabemos mucho. Así son las cosas en la India, Europa es una cosa que no existe para ellos. Lección aprendida.
En Panaji/Panjim hay mucha presencia de la religión católica porque los portugueses estuvieron mucho tiempo por aquí pero se pueden encontrar algunas tiendas en las que venden ropa para musulmanes.
Por eso es fácil encontrar tiendas de alcohol y casinos gigantes flotando en el río (esos barcos que se ven al fondo iluminados). Esta zona es el paraíso del juego y el vicio, por lo que parece, porque ahora, en pleno monzón, todo está vacío o cerrado. A mí me gusta mucho más porque la luz es más bonita y se viaja con más tranquilidad.





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